miércoles, 7 de enero de 2009

Sueño 01/01/09 "Berilio"


Todo comienza en la plaza de mi pueblo. Unos amigos y yo mirábamos algún tipo de espectáculo o acontecimiento que allí había. Me da por mirar al cielo ya que algo me llamaba la atención, y observé muchas bolas pequeñas de color dorado que iban dejando una estela en el cielo de color café. Otras muchas de ellas estaban con un aspecto transparente, que la luz que pasaba a través de ellos saliese enrarecida.

A continuación la escena transcurre en una sala de espera de un hospital. Estaba con mis amigos, pero el que estaba a mi lado era mi hermano pequeño. Aquella sala de espera era una habitación muy grande, con suelo blanco, paredes blancas en las cuales había varias puertas, cada una correspondiente con la consulta de un médico. En el lado opuesto de las puertas había una serie de escaleras mecánicas que supuestamente subían a un piso superior, pero el cual no llegué a fijarme. Lo mas curioso es que debajo de cada escalera había una valla de metal, con un aspecto bastante viejo y oxidado, que iba de una escalera a otra e impedía el paso para llegar a la parte trasera de las escaleras. Como era de esperar, mi hermano comenzó a pasar hacia la otra parte de las vallas y yo me dispuse a seguirle. Lo primero que encontramos al otro lado fue un cuerpo humano de plástico al cual se le podían quitar partes del cuerpo para mejorar el estudio anatómico, aún así, en aquella zona había algo más, y era un armario metálico apoyado en la pared del fondo de la sala. Mi hermano lo abrió y empezaron a caer muchos papeles y objetos, pero algo nos llamó la atención aún mas, y era un cuerpo, un cuerpo de las mismas características que el del ser humano solo que de un ser pequeño y cabezón, en el que muchos órganos eran bloques de plástico negro.

Después de eso, aparecemos una amiga, mi padre y yo por el campo, teóricamente situados en una zona de mi pueblo. En el paisaje predominaba el color verde, hierba y unas bolas un tanto amorfas de un verde mucho mas oscuro, casi rozando el negro, también se apreciaba un acantilado, con un río, y en la orilla opuesta un convento en lo alto (éste si que esta en mi pueblo). Mi amiga comienza a decirle a mi padre que por favor vayamos al convento aquel, pero mi padre dice que el acceso ahora mismo es casi imposible, pero después de mucho insistir al final accede y nos dice que un poco mas arriba del río hay un puente por el que se puede pasar a la otra orilla, entonces, sin mas comienza a correr y nos reta a ver quien es el primero que llega, nosotros pasamos y vamos a nuestro ritmo. Por fin llegamos a lo alto de una colina y vemos a mi padre de lejos corriendo a través del puente y una niña pequeña le persigue. Continuamos a nuestro ritmo. Perdemos a mi padre de vista. Ya estábamos en la otra orilla, supuestamente donde debiera estar emplazado el convento, pero allí no había ni rastro de él, en cambio había una gran cantidad de cosas extrañas por la zona y justo cuando llegamos vimos que una planta enorme, de formas extrañas y mas vital que muchos animales, atacaba a la niña que acompañó a mi padre y desapareció. Un poco mas alejado estaba mi padre, delante de una mesa, nos acercamos corriendo y presenciamos la escena. Encima de la mesa había tres vasos y alrededor gente extraña observando e incitando a mi padre a que eligiese uno de los tres vasos. Cada vaso contenía una cantidad de leche, y el que estaba mas lleno tenía también una fresa flotando, por lógica mi padre eligió el que estaba a la mitad, no eligió ni el mas “opulento” y el mas “precario” sino el termino medio, y por ello mi padre desapareció en una nube de gas rosa. Al lado había otra mesa, con los mismos vasos y la misma gente, y llegó la hora en la que nosotros eligiésemos. Yo no me atrevía a elegir ninguno, entonces mi acompañante fue rápidamente a por el que estaba mas lleno y con la fresa y lo bebió. Desapareció en otra nube de gas rosa, eso era buena señal. Ahora me tocaba a mí, y ya estaba mas decidido, ya que tenía menos posibilidades de fallar, ya que solamente había dos vasos en la mesa. Así que, faltando a toda la lógica, elegí el que estaba medio lleno de nuevo y desaparecí.

El último emplazamiento en el que me encontré fue en la orilla de enfrente de nuevo. Esta vez había conmigo una niña pequeña a la cual no conocía y me empezó a hablar. Le comencé a preguntar que eran aquéllas flores extrañas y cosas que se veían en el otro lado del río, y decía que no eran de este mundo, y para que no te hiciesen nada tenías que seguir unas reglas, por eso, su hermana, que era la niña que acompañaba a mi padre, fue engullida por la flor extraña. Al parecer me quedé mas calmado, cuando de repente, el suelo se comienza a abrir por métodos mecánicos en un lugar en el que aparentemente no había nada. Le pregunté a la niña y dijo que ahí vivía un hombre llamado Berilio, que contactaba con otros seres extraterrestres y hacía que no hubiese un desequilibrio en La Tierra y hacía que no la invadiesen intercambiando cosas con ellos.

Fin de sueño, (cuando me desperté busqué las propiedades del elemento Berilio (Be), y me quedé realmente sorpendido).

2 comentarios:

Gabo dijo...

El berilio es un elemento muy interesante, yo soy tecnico quimico y estudiante de ingenieria y siempre se nombra como un caso especial.
Esta muy bueno el sueño, lo de los vasos me hace acordar a matrix.
saludos

Barbi dijo...

Se llama Berilio... es muy de novela de ciencia ficciòn. Tenès a tu padre en muy buena estima, porque en tu sueño para vos era lògico que èl escogiera el tèrmino medio.
Me gustò mucho el sueño, muchos elementos interesantes